Ecuador
Ruta Viva se consolida como nuevo polo de desarrollo y plusvalía del Valle de Cumbayá
Jesus Oswaldo Checa
La expansión inmobiliaria y comercial que se observa en los alrededores
de la Ruta Viva está modificando progresivamente la dinámica de Cumbayá, Tumbaco, Puembo y los sectores
cercanos. La llegada de nuevos proyectos no solo incorpora vivienda y espacios comerciales, sino también
servicios, oficinas, gastronomía y lugares de encuentro que antes requerían desplazamientos hacia otras zonas
de Quito.
Esta transformación coincide con el comportamiento del mercado inmobiliario.
Según el último reporte citado de
Plusvalía.com, en septiembre de 2025 el precio medio de oferta alcanzó USD 1.782 por metro cuadrado en
Cumbayá y USD 1.488 en Tumbaco. En el caso de Cumbayá, el valor pasó de USD 1.721 por metro cuadrado
en octubre de 2024 a USD 1.782 un año después, un incremento aproximado del 3,5%.
La plataforma señala
que estos indicadores se construyen a partir de los inmuebles publicados en su portal.
Una vivienda que hace algunos años se encontraba en una zona de expansión hoy puede beneficiarse del
crecimiento comercial y urbano de su entorno.
Este cambio se refleja tanto en el atractivo de la propiedad como
en la comodidad de contar con una mayor oferta de servicios a pocos minutos de casa. La valorización final de
cada inmueble, sin embargo, depende también de factores como su ubicación exacta, características,
infraestructura y condiciones del mercado.
“Antes, para encontrar espacios o servicios específicos para salir, comer o realizar algunas actividades, muchas veces había que trasladarse hacia otras zonas de Quito. Hoy encontramos más alternativas cerca de casa, y eso también ha cambiado la manera en que vivimos”, comenta Ana María Ramírez, residente del sector.
La evolución no se limita a los proyectos residenciales. En los últimos años se han incorporado nuevas
inversiones comerciales y desarrollos de uso mixto que combinan diferentes actividades en un mismo lugar,
una tendencia que empieza a consolidarse en el entorno de la Ruta Viva.
“La transformación de la Ruta Viva no responde a un solo proyecto, sino a la consolidación de todo un corredor. La conectividad vial, las alternativas de transporte, el crecimiento residencial y la llegada de una oferta cada vez más amplia de comercio, gastronomía y servicios han mejorado la dinámica del sector. Cuando una zona permite vivir, trabajar, resolver necesidades cotidianas y acceder a servicios a pocos minutos, se vuelve más atractiva y ese desarrollo termina reflejándose también en el valor inmobiliario”, explica Alexandra Solís, gerente comercial de Grupo KŌEN.
Para los nuevos desarrollos, el desafío está en responder a esta dinámica sin perder de vista las características
que hacen especial al Valle de Cumbayá. En este contexto surge KŌEN Ruta Viva, un desarrollo de uso mixto
concebido para complementar la dinámica residencial del sector mediante una propuesta que integra comercio,
gastronomía, oficinas, suites y espacios de encuentro en un mismo lugar. Su planificación busca generar
actividad durante diferentes momentos del día y reducir la necesidad de desplazamientos para acceder a
servicios y experiencias que hoy demanda la comunidad.
El proyecto también plantea una integración respetuosa con su entorno. Como parte de esta visión, KŌEN
decidió conservar e incorporar a su propuesta arquitectónica un árbol de más de 60 años existente en el
terreno, convirtiéndolo en parte de la identidad del proyecto.
El crecimiento de la Ruta Viva se apoya además en condiciones de conectividad que han favorecido su
consolidación como nuevo polo urbano. Sus diferentes vías de acceso y su conexión con Cumbayá, Tumbaco,
Puembo, Quito y el aeropuerto, junto con la presencia de transporte público, facilitan la movilidad hacia el
sector. A ello se suma la inversión que acompaña a los nuevos desarrollos, con mejoras progresivas en
infraestructura, veredas, cruces peatonales, soterramiento de redes y espacios urbanos, contribuyendo a elevar
la calidad del entorno.
“Lo interesante es que estamos viendo una evolución integral. Primero se consolidó una importante oferta residencial y, a medida que creció la población del sector, aumentó también la demanda por restaurantes, comercios, oficinas, servicios y espacios de encuentro. Hoy esas nuevas propuestas complementan la vivienda y fortalecen el entorno. Es un círculo que genera mayor actividad, comodidad y atractivo para quienes viven e invierten en la zona”, señala Solís.
La consolidación de nuevos polos comerciales y de servicios representa una oportunidad para reducir
desplazamientos, dinamizar la economía local y ampliar la oferta disponible para los habitantes del sector. Su
impacto dependerá también de cómo este crecimiento se articule con las condiciones urbanas y con las
necesidades de quienes ya forman parte de la comunidad.
Así, la transformación de la Ruta Viva empieza a medirse no solo por el número de proyectos que llegan, sino
por la capacidad de los nuevos desarrollos para integrarse a una zona que ya tiene identidad, comunidad y
dinámica propias, aportando conectividad, servicios y una mejor experiencia urbana.

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