En los últimos años, los delitos informáticos han ido en aumento en Ecuador. Según cifras de la Unidad de Ciberdelitos de la Policía Nacional, en los últimos cinco años se registraron más de 200 investigaciones fiscales por casos de suplantación de identidad digital. 

A esto se suman cientos de incidentes que no se denuncian, lo que muestra la urgente necesidad de reforzar la seguridad de la identidad en línea. Frente a esta realidad, la firma electrónica se ha convertido en una herramienta indispensable para proteger tanto a personas naturales como a empresas. 

Su uso permite garantizar la autenticidad y validez de los documentos digitales, evitando fraudes o suplantaciones en trámites administrativos, financieros o legales. 

“Cada documento firmado digitalmente es único, encriptado y no puede ser alterado. Su estructura de seguridad, basada en criptografía avanzada y múltiples mecanismos de autenticación, hace casi imposible su falsificación”, explica Paula Hero, CEO de Facturas-Hero.ec, una de las entidades autorizadas para emitir firmas electrónicas en el país. 

Un escudo digital para una sociedad conectada En una época en la que cada vez más gestiones se realizan por medios digitales como la facturación electrónica, la firma de contratos o las autorizaciones bancarias, contar con una herramienta segura se vuelve imprescindible. 

Solo en 2025, se emitieron más de dos millones de firmas electrónicas en Ecuador, lo que demuestra el crecimiento de la confianza en este tipo de tecnología. Seguridad, confianza y estándares internacionales 

La firma electrónica, además de su función legal, se ha convertido en un componente esencial del desarrollo digital del país. Su uso fortalece la confianza entre ciudadanos, empresas e instituciones, al tiempo que permite procesos más rápidos, sostenibles y verificables.